lunes, 6 de febrero de 2023

ABEL BERGASSE DU PETIT-THOUARS – MEDIADOR EN LA CAPTURA PACÍFICA DE LIMA, ENERO DE 1881

Fue el capitán jefe de la marina francesa y observador militar extranjero durante la guerra del pacífico de 1879.

En enero de 1881 llegó al Callao a bordo de la embarcación Victorieuse. Luego del incendio y destrozos por parte del ejército chileno sobre el balneario de Chorrillos, Petit-Thouars se reunió con Nicolás de Piérola, lo acompañaban el almirante inglés Stirling y el comodoro italiano Sobrano. Es durante esta reunión que comenzaron
los disparos y cañonazos sobre Miraflores, que obligó el abrupto retiro de Piérola hacia Lima sur. Observando la derrota peruana, los marinos extranjeros decidieron intervenir para evitar la destrucción de la capital. Al respecto Petit-Thouars dice:
"El almirante Stirling y yo esperábamos producir sobre los chilenos cierta presión sin formular amenazas y creo que hemos estado bien inspirados".

A partir de la intervención de Petit-Thouars y compañía, se han tejido una serie de narrativas. Para los peruanos, los almirantes habrían amenazado a los jefes chilenos Baquedano y Lynch con bombardear los acorazados si acaso ingresaban violentamente a la capital. La versión chilena es que no hubo ninguna gestión, ni negociación y la captura pacífica de la capital fue por iniciativa de sus jefes de ocupación. Otro mito urbano, hoy superado por la historiografía, es la intervención de la madre Hermasie Paget, superiora del colegio de los sagrados corazones de Belén, de quien se dice convenció a almirante francés de intervenir como mediador. 

Lo cierto es que luego del encuentro entre los representantes de la marina extranjera y los jefes chilenos, el alcalde de Lima Rufino Torrico entregó la ciudad y la ocupación del ejército chileno fue pacífica.

miércoles, 1 de febrero de 2023

LA RESISTENCIA DE LA SIERRA: BATALLA DE SAN PABLO

Teniente Nestor Batanero
Con 14 años fue el niño héroe 
en la Batalla de San Pablo

Tras la ocupación chilena de Lima (enero 1881- octubre1883), los caudillos peruanos marcharon hacia la sierra central y norte con el fin de organizar la resistencia.

En Junín, las comunidades del valle del Mantaro, Jauja, Concepción, Huancayo, brindaron auxilio al caudillo ayacuchano Andrés Cáceres. Mientras que, en la sierra norte, Cajamarca, los hacendados sostuvieron económica y logísticamente al ejército peruano a cargo de Miguel Iglesias quien contaba con un pequeño ejército de no más de 300 soldados entre quienes se distinguían niños y jóvenes henchidos de patriotismo.    

En la sierra central, Cáceres y sus montoneras habían derrotado todas las incursiones chilenas al mando del Coronel Ambrosio Letelier.

Mientras en Cajamarca, el avance de las tropas chilenas y los excesos de sus soldados - la violación de una campesina - generó una violenta reacción de los barrios de San José, San Sebastián, San Pedro, entre otras comunidades. La indignación popular frente a estos hechos, llevó a la formación del batallón “Los vengadores de Cajamarca” integrado por médicos, abogados, campesinos, artesanos... Así el ejército de resistencia en la sierra norte, se incrementó significativamente. En estas circunstancias, Miguel Iglesias encargó a su hermano el coronel Lorenzo Iglesias la defensa de la ciudad, quien inclusive rechazó el apoyo de sus opositores políticos, luego fue cuestionado por ello.    

El objetivo chileno era capturar la estratégica provincia cajamarquina de San Pablo. Para ello, había enviado al sargento mayor Luis A. Saldes quien al mando de más de 380 soldados generó destrozos, asesinatos y saqueos a su paso por las provincias cajamarquinas. Esta situación de violencia generó la espontánea solidaridad de las comunidades en contra del invasor.

La batalla de San Pablo fue una victoria peruana. Sin embargo, contrario de lo que ocurría en la sierra central donde el genio estratégico de Cáceres determinó sus victorias, el triunfo en Cajamarca debe atribuirse a la rebeldía de las comunidades frente a la presencia del enemigo saqueador. Al respecto, Basadre sentencia: “En la honrosísima jornada de San Pablo no actuaron la magia de un gran caudillo, ni los cálculos de un estratega. Fue una espontánea explosión popular contra los invasores”. Enterado Patricio Lynch de la derrota, destinó 1200 soldados en busca de Miguel Iglesias, a su paso, los chilenos continuaron con los actos de escarmiento, fusilamientos, saqueos e incendios como los de la iglesia de La Merced y La Recoleta, donde se habría ocultado armamento de la resistencia.


lunes, 30 de enero de 2023

JUAN LUÍS PACHECO CÉSPEDES COMBATIENTE CUBANO EN LA GUERRA DEL PACÍFICO



Fue un guerrillero cubano, nacido en la localidad de Bayamo. En los Estados Unidos conoció al patriota peruano Leoncio Prado quien lo convenció de venir a luchar por Perú frente a la agresión chilena de 1879.

En la Guerra del Pacifico destacó en las acciones de Socoroma, Palca, Acarí, Pachía (en el sur, Tacna 1880-1881), ganándose el grado de coronel del Ejército del Perú en 1882. Habiendo participado en batallas regulares, Pacheco de Céspedes, junto a Gregorio Albarracín y Leoncio Prado, ponen en práctica la táctica de la guerra de guerrillas aterrorizando al ejército chileno mediante ataques por sorpresa, hostilizaciones y emboscadas. Posteriormente apoyó a Cáceres en la Breña y contribuyó en el triunfo de Huaripampa que determinó el derrocamiento de Miguel Iglesias y el inicio del primer gobierno de Cáceres.

Finalmente en la guerra civil de 1894-1895 tomó partido por Piérola contra la elección fraudulenta de Cáceres y murió de dos disparos en la batalla de Torata (Moquegua) el 27 de enero de 1895.
Fue declarado héroe benemérito de la patria. 







miércoles, 21 de enero de 2015

Arequipa y la leyenda "negra" durante la guerra con Chile

Por: Elizabeth Huanca Urrutia
       Arequipa
       FUENTE: DIARIO "LA REPÚBLICA", Domingo, 26 de enero de 2014
El 12 de setiembre de 1983, la extinta revista Oiga publicó un artículo anónimo: “Arequipa se rindió sin luchar con los chilenos”. El informe denunciaba que el pueblo arequipeño permitió el ingreso e instalación de la tropa “enemiga” a la ciudad sin oponer resistencia.

El informe del semanario se apoyó en cartas de excombatientes de guerra que aseguraban una supuesta cobardía de los arequipeños durante la toma de la ciudad, el 29 de octubre de 1883. Para el historiador arequipeño Juan Guillermo Carpio Muñoz, esta versión carece de veracidad, tiene vicios y vacíos aberrantes.

“La leyenda negra de Arequipa no tiene ningún fundamento (…) quienes dicen eso son ignorantes de la historia”, afirma tajante Carpio Muñoz, mientras conversamos en el cuarto piso de su casa ubicada en el barrio de San Lázaro. Desde ahí se observa la cúpula de la Iglesia San Agustín. Este recinto sirvió como caballeriza para los chilenos cuando ocuparon Arequipa entre 1883 y 1884. Este templo no fue el único vejado durante la guerra, los chilenos levantaron sus cuarteles en iglesias de Sachaca y Tiabaya. Permanecieron 300 días en la ciudad.

AREQUIPA Y LA GUERRA
El 25 de octubre de 1883, la Ciudad Blanca era tierra de nadie. Había desorden y caos en las calles. El alcalde Diego Butrón fue asesinado por una turba de enloquecidos pobladores. Butrón apoyaba la corriente de ceder territorio a Chile a cambio de la paz. Por eso lo mataron, dice Carpio Muñoz.

Sin embargo, dos días antes, el ministro arequipeño Mariano Nicolás Valcárcel, firma una carta que comunica el acuerdo entre autoridades militares y de gobierno que residían en la ciudad. Harían resistencia a la ofensiva chilena.

Inexplicablemente, los planes cambiaron. De acuerdo a Carpio Muñoz, el 26 de octubrelos militares liderados por el contraalmirante piurano y vicepresidente del Perú,Lizardo Montero, huyeron a Puno, dejando a la ciudad desguarnecida. “Lo que hubo en Arequipa no fue cobardía, lo que hubo fue desconcierto, confusión y falta de un plan para defenderla”, señaló el exdiputado Javier de Belaunde, en un reportaje de octubre de 1983, hecho por “Caretas”, que mostró la otra cara de la versión de Oiga.

AREQUIPA Y LA GUERRA
Según Carpio Muñoz, luego que el Ejército Chileno ocupó Lima en 1881, buscó sin éxito un tratado de paz que consagrase sus ambiciones territoriales (apropiarse de Arica, Tarapacá y Tacna). Entonces propició una Junta de Notables que el 22 de febrero de ese año eligieron al jurista arequipeño Francisco García Calderón como presidente del Perú. Este no favoreció los planes chilenos y buscó mantener la integridad territorial. Por ello lo apresaron y enviaron a Chile el 6 de noviembre. Días antes de su caída, García designó a Lizardo Montero como vicepresidente. Este decidió establecer su gobierno en Arequipa, ungida como capital del Perú debido a su posición estratégica. Montero ingresó junto a otros militares a la ciudad sureña el jueves 31 de agosto de 1882. Ese mismo día, el general cajamarquino, Miguel Iglesias –jefe militar del Norte- se rebeló contra Montero. Su acto, conocido como el grito de Montán,planteaba el reconocimiento de la derrota de la guerra y la firma de la paz con cesión de territorio.

El hecho fue condenado por varios pueblos, incluido Arequipa, que se negaron a aceptar la mutilación de la patria. Montero vivió 14 meses en la ciudad. En ese lapso, a decir de Carpio, la población se organizó para mantener a las tropas peruanas y los militares. “Arequipa jugó un papel heroico fundamental. Participó de forma activa en la campaña del sur, con varios batallones de jóvenes y mantuvo al gobierno de Montero”, remarca el historiador.

En setiembre de 1883, el ejército enemigo decidió tomar la Ciudad Blanca. Montero, pese a aseverar que harían resistencia, usó tácticas de defensa desconcertantes,como ordenar el retiro de tropas asentadas en Moquegua, lo que permitió el avance de los chilenos hacia territorio mistiano.

Ante la inminente ocupación, el cuerpo consular, integrado por empresarios que vivían en Arequipa, entre ellos Enrique Gibson, dialogaron con Montero para que evite enfrentamientos dentro de la ciudad. Este rechazó el pedido, sin embargo ordenó el desarme de la Guardia Nacional, integrada por civiles arequipeños. Los soldados tomaron el acto como traición. Ello desató una rebelión y el caos de la población, que terminó con la huida del dignatario y el abandono de la ciudad a su suerte. A su huida, las picanteras le lanzaban agua hirviendo que utilizarían para la preparación de la chicha de jora. como señal de repudio.

El 27 de octubre, Enrique Gibson envió una carta al jefe de la expedición chilena, José Velásquez, para sostener una reunión en Paucarpata, antes que ocupe la ciudad. La cita concluyó con un acta que decía: “que a causa de la retirada del Ejército (peruano) y el abandono del gobierno, el pueblo de Arequipa se vio en la necesidad de reorganizar sus autoridades, adhiriéndose a la causa de la paz por creer imposible su resistencia (…) por lo que representantes de Arequipa ponen la ciudad a disposición del jefe del Ejército Chileno, esperando que se ciña a los principios de derecho de gentes”. Iglesias había firmado nueve días antes el Tratado de Ancón.

Los mártires de Quequeña y la Higuera en Cayma

Dos pruebas concretas de que Arequipa se mantuvo rebelde a la ocupación de Chile son los episodios de Quequeña y Cayma.
El primero ocurrió el 24 de noviembre de 1883, cuando el sargento Francisco Agustín Román y dos soldados (Juan Fernández y Francisco Valdebenito)intentaron abusar de una pobladora de Quequeña. Los lugareños, mataron a dos de ellos y el tercero huyó con vida. El hecho tuvo represalias y concluyó con el fusilamiento de seis pobladores. Otro hecho involucra a los mártires de la Higuera: Ángel y Pío Talavera, Mariano Huanqui y Mariano Huamán, asesinados por soldados al resistirse al robo de sus animales y ganancias. El hecho ocurrió en Cayma. "La población vivió con rabia los días de ocupación, por eso es un error decir que hubo sumisión", comenta Carpio.

Añade que Arequipa ofreció héroes como Manuel Ugarte, Isaac Recabarren, Clodomiro Chávez, Sebastián Luna, Carlos Llosa (pariente de MVLL), Juan Antonio Portugal, Mariano Bustamante, Manuel Jesús Osorio. etc.

DESCRIPCIÓN DE ANDRÉS CÁCERES EN PALABRAS DE J. BASADRE


"Cáceres era alto, delgado, ancho de hombros, de aspecto imponente, de rostro enjuto y blanco, ojos grises y casi negros y una permanente cicatriz en el párpado derecho, cabello castaño, largo, poblado y entrecano y espesas patillas "a la austriaca", pues se afeitaba la barba desde el labio inferior hasta la garganta. Para la guerra en el interior tenía extraordinarias condiciones. Su salud robusta, lograba soportar las incesantes marchas a través de largas distancias por cordilleras, desiertos, quebradas y barrancos, así como las peores privaciones, y por ella llegó a veces a alimentarse con la más extrema frugalidad. Incansable en su actividad, valiente en la lucha, eficaz en el comando, tenaz ante el infortunio, luchó con los chilenos y también con la escasez de recursos, con los rigores de la naturaleza, con la saña de las facciones políticas, no sólo en guerra declarada como primero ocurriera con tropas de García Calderón, luego de Piérola, y por último, de Iglesias, sino también en hostilidad aleve, como en el caso de los políticos de Arequipa. Conocía el idioma indígena y con él sabía inspirar devoción y coraje a sus soldados. Solían llevar ellos los sombreros o kepis con funda encarnada y cubrenuca blanca, origen del famoso kepí rojo, más tarde cantado por el poeta Ricardo Rossel" Jorge Basadre "Historia de la República"

jueves, 13 de marzo de 2014

INTERPRETACIÓN CHILENA DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Muy bien editado vídeo chileno donde se aborda "La Guerra del Salitre" desde la perspectiva Chilena. Excelente material de clase.


lunes, 10 de febrero de 2014

"EL EXPEDIENTE PRADO"

Mariano Ignacio Prado es sin duda uno de los personajes más polémicos de la historia. En su juventud hizo fama y fortuna a la sombra del gran Mariscal Ramón Castilla, luego fue prefecto de Moquegua (donde conoció y se casó con una dama aristocrática, María Magdalena Ugarteche Gutiérrez), además fue dos veces presidente del Perú, durante estas gestiones enfrentó las dos guerras más importantes del siglo XIX la guerra contra España en 1866 y en 1879 contra Chile.

El actual congresista de la República del Perú Víctor Andrés García Belaúnde ha decidido hurgar en la historia de este polémico personaje y develar la traición, el enriquecimiento y sus nefastas decisiones políticas. Por ello ha publicado el libro “El Expediente Prado” a través del cual cuestiona la historia tradicional que hasta el momento había encubierto el origen humilde de la familia y eximido de responsabilidad delictiva a Prado durante sus gobiernos.
 
Sin duda un libro polémico, que aportará al debate del problema histórico de la corrupción y fortunas en el Perú.
 
Algunas afirmaciones del Autor:
 
"algunos falsos historiadores, contratados por los herederos de Mariano Ignacio Prado para limpiar su imagen... llegaron al extremo de falsificar cartas laudatorias a Mariano Ignacio entre ellos del héroe Miguel Grau ".
 
“Varios autores que reseñaron historias utópicas lo hicieron a nombre de la familia para justificar la huida de su pariente, los apologistas de Prado llegaron a ocultar la historia verdadera para hacer de un villano un héroe”
 
“Por ejemplo, en su biografía se afirma que estudió en el ex Convictorio de San Carlos, lo que hemos comprobado que es falso porque no tenía recursos para ello.”
 
“Se vincula a la revolución de Ramón Castilla en su lucha contra el presidente provisorio Manuel Ignacio de Vivanco y es así que logra asimilarse al ejército… Luego Castilla lo nombra primero prefecto en Moquegua y después en Arequipa donde conoce y se casa con la dama de la aristocracia del lugar María Magdalena Ugarteche Gutiérrez de Cossío cuando ella tenía 20 años y él 39 años. Con ella tuvo once hijos.”
 
“Mariano Ignacio era prefecto del gobierno del presidente José Pezet, quien firma el tratado Vivanco-Pareja con España, sin embargo se levanta contra el acuerdo. Después se erige dictador con el argumento de enfrentar a España y se convierte en héroe. En 1867 llama a una asamblea constituyente con el fin de perpetuarse en el poder pero meses después es derrocado por Pedro Diez Canseco y posteriormente sube al poder el presidente José Balta.”
 
“Estuvo tres años en el poder y no hizo absolutamente nada para evitar la guerra ni preparó al país para ello, siguió con sus negocios con Chile antes, durante y después del conflicto. Era gran amigo y socio del entonces presidente de Chile Aníbal Pinto.”
 
“Por lo investigado en los documentos podemos afirmar que Prado huye al extranjero en pleno conflicto porque no quería enfrentar a sus amigos y socios chilenos y con el argumento de que iba a comprar armas se lleva tres mil libras esterlinas que, según él, serían para pasajes y viáticos. Se fuga del país en diciembre de 1879 cuando el Perú ya perdía la guerra y él logra triplicar sus ganancias en Chile, entre ellos una mina de carbón que servía como insumo para la artillería chilena contra el Perú.”
 
El entrecomillado ha sido tomado de una entrevista a Víctor Andrés García Belaúnde publicada el domingo 24 de noviembre 2013
 

lunes, 27 de enero de 2014

LO BUENO, LO FEO, Y LO MALO DEL FALLO DE LA CORTE DE LA HAYA

Lo bueno


Para Perú
: La Corte reconoció que no existía delimitación marítima formal entre Perú y Chile. En segundo lugar, se otorgó al Perú soberanía a partir las 80 millas lineales sobre el triángulo externo lo que corresponde a aproximadamente 50 mil kilómetros cuadrados de los cerca de 65 mil kilómetros cuadrados que se demandaba. En tal sentido Perú incorpora a su soberanía un territorio marino de pesca de ballenas y cachalote que comúnmente era  explotado por embarcaciones extranjeras  y chilenas.  
Para Chile: La Corte reconoció el hito número 1  como punto de partida de la frontera. Desde este punto se extenderá 80 millas lineales siguiendo el trazo del paralelo, esta decisión implica que la pesca de atún y bonito no afectará a los pescadores de Arica e Iquique. Es decir el fallo no tendrá un impacto significativo  sobre la economía pesquera chilena.
 
Lo feo


La declaración del agente Alberto van Klaveren
Lamentamos profundamente esta resolución, que en nuestra opinión, carece de fundamento”  y la opinión polémica del presidente Piñera “Chile discrepa profundamente  de esta decisión” además de aludir que sus fuerzas armadas están preparadas para la defensa de su soberanía. Esperemos que estas declaraciones solo sea producto de la tensión tras la lectura del fallo y no sea el preludio para desconocer el compromiso asumido de respeto absoluto al fallo de la Corte.    
 
Lo malo
Para Perú: Al considerarse el Hito N° 1 como punto de partida de frontera y prolongar por 80 millas la línea del paralelo, Tacna perderá extensión marítima, parte de Moquegua también y la altura de Ilo recién se alcanzará las 200 millas marinas. Además, Chile mantendrá el territorio terrestre que se genera de la proyección de la línea del paralelo hasta la playa, variando así el inicio fronterizo que era el punto de la concordia a orillas del mar.     

  

martes, 27 de agosto de 2013

“BOLOGNESI Y SUS OFICIALES NOS DIERON UN EJEMPLO MORAL EN LA BATALLA DE ARICA”

Antonio Zapata. El reconocido historiador recuerda la gesta y acciones de quienes dieron su vida en la primera etapa de la guerra contra Chile.
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Entrevista por: Jorge Loayza
Fuente: Diario "La República"
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Antonio Zapata cuenta algunos pasajes de lo que hicieron Miguel Grau, Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte para ser encumbrados como héroes máximos de la guerra contra Chile. De cómo enfrentaron a un enemigo en inferioridad de condiciones y no se amilanaron. Cómo ayudaron a forjar nuestro carácter de Nación.



¿El coronel Francisco Bolognesi iba prácticamente a la muerte en el morro de Arica o aún tenía esperanza de que llegara Segundo Leiva con los refuerzos?

En el momento que los chilenos lo intimidan con la rendición, ellos (Bolognesi y sus oficiales) saben que el Perú los está mirando y que tienen que dar un ejemplo moral, que la guerra ya está perdida, se ha perdido el mar, se ha perdido Tarapacá y Tacna. Entonces son conscientes de que la guerra está perdida aunque uno en el fondo conserva la esperanza de que no todo estaba perdido.

¿Incluso si llegaba Leiva?

Incluso si llegaba Leiva porque a la hora de la batalla en Arica los chilenos dividen su Ejército en dos, la reserva va a la batalla de Arica y el resto, que había combatido en Tacna, está descansando. Imagínate que hubiese llegado Leiva, primero hubiese tenido que agarrarse con el Ejército que acababa de vencer en Tacna y luego con la reserva que estaba peleando.

Entonces, ¿Bolognesi sabía que con Leiva o sin él prácticamente se entregaba a la muerte?

Sin ninguna duda. Además, ponen las bombas que los chilenos habían pedido que no se pongan bajo amenaza de que iban a pasar a degüello a toda la tropa. Los chilenos vienen como unas bestias y matan a todos. Al pelear, los peruanos lo hacen con todo, no a medias para salvar el honor. Y les cuesta la muerte.

Ud. señala que Bolognesi, con su gesto, ayudó a definir un rasgo de nuestro carácter de Nación, que es luchar sin importar la inferioridad. ¿Cuánto hemos asumido esa enseñanza?

En alguna medida sí, porque luego el héroe principal será Cáceres, que tiene algo de lo mismo. Bolognesi dio un ejemplo moral, pero el que lleva a la práctica la idea es Cáceres, que tiene que ver con una Nación donde nada es fácil, no te regalan nada, donde cada uno labra su camino con dificultad y, sin embargo, hay gente tenaz. Ese es un carácter muy peruano.

Hay versiones que tratan de desacreditar a Bolognesi diciendo que era un coronel retirado y mayor de sesenta años.

Era un coronel retirado como Grau que era un marino retirado y que fue diputado, pero vuelve a la Marina para la guerra. En el siglo XIX el Ejército era una institución a la que uno entraba y salía, no como hoy que se inicia una carrera y cuando te retiras ya no vuelves. Bolognesi no era alguien tan viejo, era de sesentas. 

Miguel Grau advirtió antes de la guerra que Chile se estaba armando. ¿No se le escuchó?


Es discutible que antes de la guerra Chile tuviera un Ejército superior al peruano. Su Armada sí era superior, pero no tanto. Los dos buques de ellos llevaban diez años de adelanto a los nuestros, la diferencia no era tanta. Sí lo fue después de que encalló la fragata Independencia.

¿Cuál fue la formación de Grau para llegar a ser el gran héroe?

Tiene una historia singular. Su padre lo embarcó cuando solo tenía ocho años. En su adolescencia asciende en la marina mercante. Solo un año vivió en Lima, no recibió educación escolar, solo en los buques, donde aprendió inglés y francés. A los 20 años va a la Armada, donde le dan el grado de oficial por sus conocimientos. Fue ascendiendo y a la mitad de la carrera salió y pasó a trabajar en los vapores que recién aparecían. Era un marino de calidad superior, y eso se puso en juego a la hora de la guerra.

Además de su calidad de marino, ¿tuvo otras cualidades personales que lo elevaron a su condición de héroe nacional?

Los héroes son personas corrientes como tú o como yo, pero que son confrontados a una situación dramática. Los héroes toman una decisión moral que los lleva a perder la vida. Tienes que morir por tu bandera en una situación en la que estás perdido y lo lógico sería rendirte.

Hay algo particular en el caso de Alfonso Ugarte, formó un batallón con su propio dinero. ¿Eso fue común en la guerra?

Sí, el Ejército que pelea en Lima es diferente al profesional, que es el que pelea en el sur. Cuando el presidente Piérola convoca a la Nación a formar un Ejército, el íntegro es del estilo de Alfonso Ugarte. 

La diferencia es que Alfonso Ugarte fue un civil que se sumó en la primera etapa.

Claro. En un primera etapa se suma la gente local. Alfonso Ugarte era alcalde de Iquique, donde empieza la guerra.

Y era una persona de poder económico que pudo haber eludido la guerra.

Claro, pero sitúate, eres el alcalde joven. Si eres alcalde tienes intereses cívicos. Tenía un interés. Por otro lado, date cuenta de que eres millonario del salitre, que va a pasar a otras manos. Estás defendiendo tu negocio; eso no te quita mérito, pero te redobla la motivación.

¿Cuánto de realidad y de mito hay respecto a su acción de arrojarse del morro? Historiadores chilenos dicen que murió en el morro junto a Bolognesi.

Su cadáver se encontró abajo y lo llevaron a Francia, estuvo ahí hasta que se construyó la Cripta de los Héroes. Ahora, en el Perú tenemos una cierta maledicencia que es fruto de la enorme cantidad de decepciones que nos ofrecen las personas públicas. A lo largo de nuestra vida nos gusta tirar barro con ventilador. De Alfonso Ugarte se dice que se había fugado, que vivía en París, que no se tiró sino que se cayó, mil cosas. Sin embargo, el mito está refrendado por hechos.

¿Cuánto sirvieron las acciones de estos héroes para las décadas posteriores?

Sirvieron; si se piensa en el Perú de las décadas siguientes, lo que más llama la atención es González Prada y el “Discurso del Politeama”, en el cual dice que el Perú es un país horrible, donde al poner el dedo salta la pus, pero que se salvó porque en medio de los malos había unos buenos y entre ellos empieza por Grau. Dice que nos salvó de la podredumbre y que no todos fueron corruptos y cobardes.

¿Cuánto de Grau, Bolognesi y Alfonso Ugarte valoran los peruanos de hoy?

Somos un país curioso, casi todos tienen sus héroes en la independencia y son fuertes porque se identifican con el nacimiento de Nación. Nosotros carecemos de eso y tenemos nuestros héroes de una guerra posterior. 
¿Qué presidente o político de nuestra historia tuvo algo de Grau o Bolognesi?

De presidentes diría que Juan Velasco Alvarado y Augusto B. Leguía tuvieron una idea de Nación. Los dos son grandes presidentes. Pero también hay honestos, gente que no robó, que en este país es importante. Entre ellos destaco a (Guillermo) Billinghurst, pero que fue derrocado un año después de asumir.


miércoles, 6 de febrero de 2013

EL MAR BOLIVIANO


Ciertamente el presidente Piñera ha cometido un error garrafal y descortés al involucrar al Perú en un tema bilateral como es el tema de la salida marítima autónoma (sin soberanía) de Bolivia por territorio chileno. En sus últimas declaraciones condicionó una salida al mar a Bolivia por el norte de Arica (frontera con Perú) si y solo si Chile sale airoso de la controversia que sostiene con Perú en la corte de la Haya, nada mas desatinado e indignante...
El mar boliviano
Antonio Zapata

Las últimas declaraciones del presidente de Chile, Sebastián Piñera, han movido el ambiente político tanto en Lima como en La Paz. En el diario mapochino La Tercera, Piñera informó que Chile ofrece una salida al mar a Bolivia, sin soberanía, pero con amplias concesiones tributarias, al norte de Arica, en una zona cuyo mar está en disputa con el Perú en la Corte Internacional de Justicia. Añadió que, si Chile perdiera en La Haya, esta solución no podría implementarse.

En forma inmediata, en el Perú, el presidente de la comisión de RREE del Congreso, Víctor Andrés García Belaunde, sostuvo que era una maniobra desleal de Chile. Asimismo, en la Paz fueron igualmente duros con el presidente chileno. No obstante que, los políticos bolivianos viven peleando entre sí, incluso con mayor intensidad que sus pares peruanos, todos coinciden en un punto: el reclamo nacional por una salida soberana al mar. Por ello, la clase política altiplánica ha reaccionado negativamente frente a las declaraciones de Piñera.


Según el ministro de Gobierno de La Paz, Carlos Romero, la propuesta de Chile es una maniobra de distracción, porque ante el reclamo boliviano condiciona su respuesta a lo que ocurra en La Haya. Más enfático fue el líder de Unidad Nacional, uno de los jefes de la oposición, el ex candidato presidencial Samuel Doria Mediana, quien sostuvo que Chile pretende usar a Bolivia contra Perú por la coyuntura de La Haya, postergando una vez más las justas aspiraciones de su país.
Así, puede interpretarse que, si el objetivo de Piñera era voltear a Bolivia contra Perú, no lo ha conseguido. Entonces, el propósito chileno que continúa presente es responder ante la última ofensiva boliviana reclamando una salida al mar.



En efecto, esa presión altiplánica es permanente, aunque sube y baja periódicamente. Cuando comenzó el presidente Evo Morales, gobernaba Bachelet en Chile y Bolivia creyó que podría lograr una solución. Pero, se equivocó y quedó en nada.

Luego, al ser derrotada la izquierda chilena y acceder la derecha al poder, le cerró la puerta a Bolivia sin delicadeza. Si Bachelet le dio esperanzas que no se concretaron, Piñera se negó bruscamente. Cuando las cosas se pusieron de ese modo, Morales cambió de estrategia e inició una ofensiva.

A partir de entonces, en las más diversas ocasiones, el gobierno boliviano ha reclamado airado una salida al mar, incluso ha anunciado su intención de acudir a la Corte Internacional de Justicia, donde se ventila el caso de Perú contra Chile.

Todo este barullo tiene algo de coyuntural, pero su verdadero contenido es de fondo. En efecto, la historia muestra que Bolivia no ha de cesar, que su presión sólo terminará cuando obtenga una salida al mar. Por ello, sería bueno determinar el interés peruano en esta materia y hacérselo saber a ambos vecinos.

El punto es que Tacna y Arica son una unidad geoeconómica, que funciona bastante bien y que no se puede romper introduciendo un tercer país en la zona. Bolivia quiere un puerto, no necesariamente continuidad territorial. Hay cantidad de enclaves en este mundo y esa parece ser la solución para Bolivia: una salida al mar en la zona de Camarones- Tarapacá, donde originalmente les ofreció la presidenta Bachelet.

Para el Perú, lo mejor sería que Chile proponga algo razonable que acepte Bolivia. Esa propuesta idealmente sería al sur de Arica. Es cierto que Chile nunca ha de dividirse, pero no tiene que hacerlo. Como decimos, puede conceder un territorio costero, que se comunique con Bolivia a través de una carretera chilena.

Ahora deberían resolverse definitivamente las cuestiones territoriales en el Pacífico Sur. En este punto, la iniciativa está en manos de Chile, que pensando en su propio interés, no debería dormirse en sus laureles, como le ocurrió con nosotros.

Mientras tanto, en el Perú, sólo queda esperar el fallo de La Haya, siguiendo con atención las iniciativas de Chile, que ha de mover la alfombra una y otra vez de aquí a la sentencia.

martes, 5 de febrero de 2013

CORREDOR QUE CHILE OFRECE A BOLIVIA


Según el Tratado de Ancón de 1883 y documentos vinculantes firmados años posteriores, Chile no puede ofrecer, regalar, disponer, negociar, sobre el territorio ariqueño sin conocimiento expreso y formal del Perú, por lo que cualquier ofrecimiento a Bolivia sería nulo.

Además la solicitud de Bolivia va en otra dirección, reclama a Chile salida soberana al mar por territorio que antes fue boliviano (Atacama). Estos afanes territoriales propios de los conflictos decimononicos no ha sido superado por ambos países. Mientras una de las partes considere que hay un tema pendiente y la otra parte muestre negativa al dialogo, entonces siempre estará latente el conflicto en el sur.

miércoles, 17 de octubre de 2012

REPRESALIA CHILENA EN LA BREÑA

El ingreso chileno a la sierra central les ocasionó muchos inconvenientes, pues debieron enfrentar la poca colaboración de los pobladores, la guerra de desgaste aplicada por Cáceres a través de los guerrilleros y las epidemias de tifus, entre otras dificultades. 
La campaña en la sierra central, no fue una campaña victoriosa para Chile (distinta a la campaña costera del sur), lo cual les disgustó profundamente y los llevó a tomar represalias contra los pueblos que se atrevieran a enfrentarlos. 

Uno de estos casos fue la venganza macabra que tomaron contra Teodoro Peñaloza, quien se enroló en las filas de Cáceres y colaboró en la voladura de puentes en el valle del Mantaro. Los chilenos entraron en su hacienda, la saquearon y lo quemaron vivo, junto con su madre y su criada. 

En general, muchos pueblos de la sierra como Cerro de Pasco, Tarma, La Oroya, Jauja, Concepción, Marcavalle, Pucará, Zapallanga, Acostambo y Nahuimpuquio fueron objeto de depredaciones por no haber sido hospitalarios y por oponer resistencia al ingreso chileno. 
  


GUERREROS CIVILIZADORES


La destacada historiadora peruana, Carmen Mc Evoy es entrevistada por Ana María Stuven, Directora del Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile UDP. La entrevista giró en torno del libro "Guerreros Civilizadores. Política, sociedad y cultura en Chile durante la Guerra del Pacífico" reciente publicación de Mc Evoy, editado por el Centro de Estudios Bicentenario - Perú.

En el libro Carmen Mc Evoy, analiza la organización interna de la guerra, el aspecto discursivo político y cultural. Argumenta que desde el Estado chileno se justificó la guerra bajo un discurso civilizador, en el cual el resto de naciones observadoras del conflicto evidenciarán que Chile, no solo tiene estabilidad política, solidez institucional, sino también una superioridad moral frente al "Otro" el bárbaro, indolente, desordenado, donde cunde la anarquía e inestabilidad.

La profesora Mc Evoy, brinda una nueva perspectiva de la Guerra, esta es una propuesta alternativa, donde marca distancia del aspecto bélico y se centra principalmente en analizar el soporte discursivo político, mecanismos de difusión y la asimilación cultural; además de los cambios y conflictos que operan en Chile durante y después de la Guerra.


lunes, 8 de octubre de 2012

EL EJEMPLO DE GRAU



MIGUEL GRAU SEMINARIO

POR PEDRO CATERIANO (COLUMNISTA DEL DIARIO "LA REPÚBLICA")
Lunes, 08 de octubre de 2012

Julio de 1872 fue singularmente turbulento para la vida nacional. El 22 de ese mes, el coronel Tomás Gutiérrez, entonces ministro de Guerra, secundado por sus hermanos Marceliano y Silvestre, encabezó una sangrienta asonada con el fin de impedir la instalación del gobierno civil de Manuel Pardo. 

Una violencia pocas veces vista se instaló en aquellos días en la sociedad peruana. Silvestre murió como consecuencia de un intercambio de disparos con opositores al levantamiento, y en respuesta a ello, Marceliano mandó ejecutar al presidente Balta, apresado desde el mismo día del golpe. Finalmente, una turba enardecida por el magnicidio tomó Palacio de Gobierno el 26 de julio y capturó a los otros dos hermanos, a quienes ejecutó y quemó, tras exhibir sus cadáveres desnudos en las torres de la Catedral de Lima. 

Se trataría solo de un episodio de triste recordación para nuestra historia política sino fuera porque en medio de él surgió la voz de Miguel Grau del lado de la racionalidad y la legalidad, tan infrecuentes en esos días. Al día siguiente del levantamiento, junto con otros 43 oficiales de Marina, Grau suscribió un pronunciamiento institucional en rechazo a la acción de los hermanos Gutiérrez. En el texto se repudiaba con firmeza el hecho calificándolo de “criminal proceder”, y se advertía no solo “la ruina del régimen constitucional”, sino “el desquiciamiento social más completo”. Esto último –hoy lo sabemos– con premonitoria claridad. 

Como señala José Agustín De la Puente en su rigurosa biografía del héroe de Angamos, la reacción de Grau ante los hechos permite apreciar a un “oficial comprometido con las cuestiones del país y que asume sus responsabilidades”. Y lo interesante es que esas responsabilidades trascendieron el ámbito del pronunciamiento institucional. Grau asumió el deber de difundir un manifiesto personal a las autoridades políticas del sur del país exhortándolas a mantenerse unidas contra los golpistas. Dicho manifiesto revela en Grau a un hombre de profundas convicciones democráticas, que junto con el heroísmo de la Guerra del Pacífico y la nobleza personal que siempre lo distinguió, es imperativo conocer y difundir. 

Dice Miguel Grau, en lo central de su manifiesto: “Al ver así las leyes ensartadas en la bayoneta del soldado; al ver atropellados todos los poderes de la República; al ver amenazados los más sagrados derechos del ciudadano y al ver, en fin, envilecido y escarnecido lo más sagrado entre los pueblos cultos y herida de muerte a la Patria, la Marina Nacional, que siempre ha dado muchas pruebas de patriotismo y abnegación por el orden y sostenimiento de las instituciones, no ha trepidado en ponerse a la altura que por sus antecedentes le corresponde, ha rechazado indignada la invitación que se le hizo para secundar la consumación de tan horrendo atentado; y, enarbolando el estandarte de la ley, ha protestado en masa de tan inauditos y escandalosos crímenes, no reconociendo otro caudillo que la Constitución…”. 

Este es uno de los legados más importantes que Grau dejó a los peruanos de todas las generaciones: defendamos nuestra democracia, no permitamos jamás que ningún proyecto trasnochado ni apetito personal rompa el orden constitucional. Que la Constitución y las leyes sean nuestros únicos caudillos. Sigamos en esto también el ejemplo del gran Almirante del Perú.


jueves, 7 de julio de 2011

EXPLICACIÓN A LA DERROTA DEL 79'

(FUENTE: BLOG HISTORIA Y POLÍTICA)

Desde este punto podemos analizar, brevemente las causas de la derrota peruana en la guerra de 1879. El
Perú era un país en donde las economías regionales eran autónomas y rivales entre sí. El sur tradicionalmente por siglos había sido una economía consolidada.

La región central más dinámica giraba, alrededor de la producción minera de Cerro de Pasco. El norte comerciaba básicamente con Guayaquil y Centroamérica. Lima, sede del gobierno, miraba más hacia el Pacífica que al interior del país, de tal suerte que era imposible hablar de una conciencia nacional en aquel entonces. Más propio sería mencionar la existencia de zonas autónomas.

En consecuencia, en un país desintegrado no se podía esperar actitudes nacionalistas. Por eso Francisco Bolognesi nunca recibió el auxilio que esperaba en el morro de Arica. Por eso en la ocupación chilena de Lima y del norte, las principales familias dieron cupos al chileno Patricio Lynch para que no sean destruidas sus propiedades. Arequipa no envió una bala porque las diferencias regionales pesaban más que cualquier guerra externa, por ello Cáceres no recibió la ayuda prometida. Ante el avance de las tropas chilenas al norte, los hacendados de esa región proclamaron presidente a Miguel Iglesias quien no tuvo ningún cargo de conciencia para firmar el Tratado de Ancón y en consecuencia ceder Tacna, Arica y Tarapacá.
En suma, la guerra de 1879 “sorprende” al Perú no preparado para una contienda militar y en medio de la bancarrota económica. La República, a pesar de sus constituciones, no había logrado organizarse adecuadamente, ni había sabido administrar su pobreza inicial ni la inmensa riqueza que significó el guano y el salitre, no supo dar las medidas indispensables para integrar, dando una falsa sensación de prosperidad y debilitando las energías y capacidades para manejar con cautela nuestros recursos.

Así pues, la miopía de los gobernantes de entonces, su inoperante diplomacia, el nefasto caudillismo militar, la desintegración de nuestra sociedad, el mal uso de las rentas del guano, el abuso de los empréstitos y su irresponsable aplicación derrochando los ingresos del estado hasta la exageración, nos explican con mayor objetividad, las causas de la derrota en la Guerra del Pacífico.

En conclusión podría agregar, que la derrota fue la justa sentencia a la inestabilidad política y económica del Estado, inequidad, el tutelaje militar y clerical del siglo XIX, la incapacidad de nuestros gobernantes (ejecutivo, legislativo y judicial). La guerra la perdimos desde inicios de la república....

domingo, 27 de marzo de 2011

PLEBISCITO DE TACNA Y ARICA


Por Antonio Zapata
El 4 de marzo de 1925 el presidente de los EEUU, Calvin Coolidge, que era el árbitro nombrado conjuntamente por Chile y Perú, emitió su fallo, ordenando llevar adelante el plebiscito sobre el destino de Tacna y Arica. Estas provincias habían quedado en manos de Chile por diez años, a raíz del Tratado de Ancón, que en 1883 selló la derrota nacional en la Guerra del Pacífico. El plebiscito se debía haber realizado hacía mucho, pero Chile lo había impedido. Mientras tanto, practicaba una política de “chilenización”, que significaba hostilidad contra las familias peruanas y subvenciones a las chilenas que se asentaran en el territorio.
Por ello el Perú había alegado que, pasados 40 años, el plebiscito era impracticable y que Chile debía devolver ambas provincias. Así, el fallo de Coolidge fue considerado una derrota, pero el gobierno peruano no se amilanó. Decidió enviar una delegación a Arica y encarar el nuevo contexto. Los EEUU nombraron al general Pershing, uno de los vencedores de la I Guerra Mundial, como su representante para ejecutar el plebiscito. Una vez en el terreno, iba a constatar los abusos practicados por las autoridades chilenas; como consecuencia, su parecer se inclinaría hacia la postura del Perú.
En marzo del año siguiente, la delegación peruana se instaló en Arica, para lo cual propició un desfile de la bandera, llevada sobre todo por las mujeres peruanas. La manifestación fue multitudinaria y recibió una fuerte hostilidad de la población chilena. Pero las plebiscitarias mujeres fueron la vanguardia y supieron defender el pabellón, entre ellas destacó la señora Cristina Vildoso.
En esos días, Tacna y Arica fueron escenario de constantes batallas callejeras y además de golpes, llovieron piedras, barro, orines sobre los peruanos. En medio de ese clima, los delgados norteamericanos plantearon condiciones democráticas para elaborar un padrón de votantes y desarrollar el plebiscito. El Perú apoyó a Pershing y Chile se opuso. Por ello, poco después, el representante de los EEUU se retiró dándole la razón al Perú, en el sentido de que el plebiscito era impracticable por la actitud de Chile.
Fue una victoria moral, pero carecía de correlato político. En efecto, Chile estaba en posesión del territorio y no daba muestras de ceder. Por su parte, los EEUU no se comprometieron con la decisión de su delegado y más bien empezaron a plantear la partición del territorio. Después de muchas vueltas, el presidente Augusto B. Leguía aceptó esa fórmula que se tradujo en el Tratado de Lima de 1929, por el cual Tacna volvió al Perú y cedimos Arica a perpetuidad. En un protocolo complementario se estableció la famosa cláusula por la cual Chile no puede cederle a Bolivia un territorio que haya sido de la Arica peruana sin nuestro consentimiento.
¿Por qué aceptó Leguía? Jorge Basadre recuerda que básicamente pensó que nada teníamos y que el paso del tiempo llevaba a perderlo todo. Luego, porque carecíamos de fuerza para inclinar la situación. Combatíamos con el peso de los tratados y la resistencia del pueblo, pero las armas estaban del otro lado. En esas circunstancias, Leguía pensó en forma pragmática que mejor era ganar una parte que perder el conjunto.
La historia peruana ha asumido este tratado como una solución razonable. Cabe la pregunta sobre Chile. ¿Por qué aceptó devolver un territorio que había ganado por las armas? Su razonamiento fue simple, para conservar eternamente lo obtenido en la guerra tenía que devolver parte de lo arrebatado al Perú. Lo importante es que retrocedió de buen grado. De cara a La Haya, es falso sostener que nunca ha cedido y que irá a la guerra si le toca perder algo por decisión de ese Alto Tribunal. 

lunes, 14 de febrero de 2011

EL VIAJE DE PRADO

Uno de los episodios más controvertidos de la guerra de 1879, es sin lugar a dudas el viaje del presidente Prado. 
La razón del viaje del presidente Mariano Ignacio Prado fue justificada en razón que tenía que ir a Europa para adquirir naves indispensables para la guerra, para cambiar el signo de la contienda. Por otra parte, hizo una extraña interpretación de la autorización legislativa que en mayo de ese año se le había dado, para que, eventualmente “saliera del territorio nacional” estando al mando del Ejército; eran los días previos a su viaje al sur. No parece haber sido el ánimo de los legisladores, entonces, que esa autorización significara la posibilidad del abandono del país en las condiciones en que lo hizo en diciembre de 1879.  Es así que la historia ha tomado esta actitud cómo cobarde del presidente Mariano I. Prado.
En estas circunstancias y ante el evidente vacío de poder, con el apoyo del mismo pueblo y la guarnición de Lima, Nicolás de Piérola derrocó al general Luis la Puerta e implantó la dictadura. 

miércoles, 26 de enero de 2011

DELIMITACIÓN MARITIMA, CORTE DE LA HAYA, ARGUMENTOS PERUANOS Y CHILENOS

 A través de este especial de SUCEDIO EN EL PERÚ, podremos comprender la envergadura de la delimitación marítima de nuestro territorio y la controversia que mantenemos con Chile a través de la Corte de la Haya.