martes, 16 de noviembre de 2010

NEGOCIACIONES DE PAZ EN EL LACKAWANA

Después de las victorias de Chile en Tacna y Arica, el Ministro estadounidense Osborn ofreció una iniciativa de buenos oficios del Gobierno americano para solucionar en forma negociada el conflicto del Pacífico. La iniciativa fue aceptada por Chile y posteriormente por los países aliados, cuyos Representantes, junto a los tres Ministros americanos, se reunieron en octubre de 1880, a bordo del buque "Lackawanna", fondeado en Arica.

Se efectuaron tres sesiones los días 22, 25 y 27 de octubre respectivamente. En la primera sesión, la Delegación chilena, luego de los actos procedimentales, presentó siete condiciones esenciales para la paz, las mismas que eran: 

1º la cesión a Chile de los territorios de Antofagasta y Tarapacá.

2º pago a Chile de una indemnización de veinte millones de pesos oro, de los cuales cuatro serían en efectivo.

3º devolución de todas las propiedades chilenas confiscadas en el Perú y Bolivia.

4ºdevolución del transporte Rimac. 

5ºderogación del Tratado Secreto de Alianza entre Perú y Bolivia.

6º retención por parte de Chile de los territorios de Moquegua, Tacna y Arica hasta haberse cumplido las condiciones anteriores.

7º obligación por parte del Perú de no artillar el Puerto de Arica una vez que este le sea devuelto y comprometerse a que sea utilizado únicamente como puerto comercial.

El excesivo afán territorial chileno impidió la continuación de las negociaciones, los delegados peruanos y bolivianos rechazaron las desproporcionadas condiciones de Chile, poniendo fin a una salida negociada y pacifica para el conflicto.

miércoles, 13 de octubre de 2010

INFOGRAFÍA DE MIGUEL GRAU SEMINARIO

Infografía tomada de: Jorge Basadre Historia de la república del Perú (1922 – 1933), editorial Orbis Ventures, 2005.

DENUNCIAS PERIODISTICAS DEL EXPANSIONISMO CHILENO 1875 -1878

Los anuncios del expansionismo chileno hacia el Perú  fueron motivo de numerosos y reiterados artículos en diversos periódicos  limeños como El Comercio, La Patria, La Sociedad, La Nación y El Nacional, gran parte de ellos a lo largo del segundo semestre de  1872.  Sin embargo, quienes dirigían el país no los tomaron en cuenta.

Así, El Comercio, a partir del conocimiento que se tenía de que Chile “negociaba” territorios meridionales del Perú, publicó el 5 de noviembre de 1872 lo siguiente: “…..y como dijimos antes que la absorción y la conquista de Bolivia era una cosa imposible,  por más que la quisieran y la solicitan algunos espíritus ciegos y temerarios, repetimos hoy que la incorporación o absorción  del departamento de Moquegua sería  no menos imposible y temeraria que la aniquilación de la nacionalidad boliviana”. En ese entonces, el departamento de Moquegua abarcaba hasta el extremo meridional del Perú: comprendía el departamento de Tacna creado como tal en 1875, y Tarapacá, convertida en departamento por una ley del mismo año que nunca fue promulgada. Entonces, Chile ofrecía el sur del Perú a  Bolivia, a condición de que Bolivia le entregara su propio litoral.  


Esto queda evidenciado por lo que publicaba La Patria el 13 de octubre de 1872. “Chile parece desconocer la conformación geográfica de Bolivia, cuando le aconseja ambicionar  el puerto de Arica, cediéndole sus propios puertos en Atacama.  Error crasísimo es creer que el norte y el sur de Bolivia pueden importar y exportar por los mismos puertos.  Arica surte a los departamentos     septentrionales de La Paz,  Oruro y Cochabamba; y Cobija a los meridionales de Sucre, Potosí y Tarija”.  Cotejando la proximidad de estos artículos y sus fechas pueden entenderse por qué se firmó  la Alianza de febrero de 1873


FUENTE: “ENCICLOPEDIA GRAN HISTORIA DEL PERÚ”, EMPRESA EDITORA EL COMERCIO.

lunes, 2 de marzo de 2009

EL CORONEL BELAÚNDE SE OPUSO A LA JUNTA MILITAR QUE DECIDIÓ LA BATALLA DE ARICA.


Ante la inminente superioridad chilena, el coronel EP Carlos Agustín Belaúnde, jefe del batallón “Cazadores de Piérola”, trató de convencer a los oficiales de su batallón y al resto de batallones de la plaza de Arica, "que mejor era capitular para evitar ir al matadero”. Fue acusado de conspirar y el coronel EP Francisco Bolognesi Cervantes, jefe de la plaza de Arica, ordenó ponerlo bajo arresto en el monitor “Manco Cápac” al mando del capitán de fragata AP José Sánchez Lagomarsino, a fin de seguirle juicio. Como el capitán del puerto de Arica exigía orden escrita de Bolognesi, para embarcarlo en el monitor, el coronel EP José J. Inclán, jefe inmediato, lo puso bajo arresto en la modalidad de “palabra de honor”, en el batallón “Iquique”, al cual nunca se presentó. A continuación, el informe que el coronel EP José J. Inclán remite al coronel EP Francisco Bolognesi Cervantes, sobre esta ocurrencia:
Al señor coronel Jefe de la Plaza.
Arica, 1º de junio de 1880
Señor coronel:

Poco después que me separé de V.S. en compañía del coronel Belaúnde, a quien no pude mandar oportunamente a cumplir arresto decretado al monitor Manco Cápac, por habérsele encontrado tarde y por necesitarse orden para el comandante de dicho monitor, como lo hice presente a V.S. me dirigí a mi alojamiento mandando a dicho jefe, bajo su palabra de honor, al batallón Iquique, en virtud de la orden recibida en el tránsito, reservándome prevenir después que se le retuviera en calidad de preso.
Entretanto, por vía de precaución, mandé al mayor Pozo fuese a las baterías del Norte, a prevenir al 3er. Jefe del Batallón Piérola que no obedeciese ninguna orden que pudiera haberle dado el coronel Belaúnde.
En la mañana de hoy mandé a dicho mayor al batallón Iquique a prevenir al jefe de él que pusiera preso al coronel Belaúnde y me ha contestado que no se había presentado arrestado, cometiendo esta nueva falta de insubordinación, sobre la que motivó la orden de su prisión.
Por las investigaciones que he hecho practicar, resulta que había tenido una bestia lista y que se ha fugado, llevándose un soldado de guía, infamando con el delito de deserción la alta clase con que fue investido.
Como la falta de movilidad en el valle de Lluta, al que es seguro que se ha dirigido, puede retardar su fuga, sería conveniente que V.S. ordenase a las autoridades de ese valle que capturen al prófugo.
Sensible es, señor coronel, que en estos momentos tan solemnes para la patria, cuando todos sus hijos deben dar ejemplos de abnegación y sacrificio, haya hijos que la denigren por actos de pusilanimidad e insubordinación como los del individuo de que me ocupo.
Dios guarde a V.S.
José J. Inclán"
P.D. el coronel EP Carlos Agustín Belaúnde era un acérrimo pierolista, en múltiples cartas enviadas al dictador Piérola, dejó entrever que su verdadera causa, razón o justificación de su presencia en el conflicto era servir al gobierno pierolista. Es claro que distaba de los oficiales patriotas en Arica (junio1880) "combatir hasta quemar el último cartucho"...