lunes, 15 de octubre de 2007

Reflexiones: de Carmen Mc Evoy entorno a la Guerra


Para evitar que la guerra interfiera con el presente hay que convertirla en pasado, es decir en reflexión histórica. Las preguntas que han motivado mi análisis no tienen que ver con la "epopeya" –una palabra que nos atrapa en las prácticas y en el lenguaje nacionalista del siglo XIX–sino con el proceso de construcción del Estado nación en Chile. Solo ubicando a la Guerra del Pacífico dentro de un gran arco histórico que se inicia con la Independencia y tiene un corte importante en el enfrentamiento con Bolivia y el Perú será posible entender el verdadero significado que aquella encierra. Tanto en el discurso de sus operadores ideológicos (entre quienes destaca la Iglesia chilena) como en las prácticas radicales (por no decir brutales) de sus vanguardias político-militares y económicas.
Isidro Errázuriz, quien entendió muy bien cuál era la verdadera esencia de la guerra para su país, señaló en uno de sus discursos que el conflicto con Bolivia y Perú había significado "el engrandecimiento nacional", la "entrada de la República a la edad viril" y su participación en la comunidad internacional "con sus pasiones e intereses, sus zozobras y grandezas, sus solidaridades y antagonismos".
El siglo XIX, homogeneizador y previsible, no fue nuestro, sino de Chile. La simplicidad de su cultura, en comparación con la milenaria del Perú, junto a una geografía que no ofrecía mayores desafíos, les permitió a nuestros vecinos construir un Estado-nación de acuerdo al libreto republicano-nacionalista. Dentro de ese contexto hay que ubicar su victoria en la guerra. Nosotros proseguimos con nuestra búsqueda a lo largo del siglo XX y hoy nos encontramos con un siglo XXI en el que esa diversidad y complejidad que fue la "traba" para nuestra "modernidad" es ahora el insumo más preciado para triunfar en un mundo diverso y globalizado.
Partiendo de esa premisa es posible asegurar que el siglo XXI será del Perú. Dicho esto creo que la "censura" del programa de Televisión Nacional Chilena, Epopeya, es un gran error estratégico de nuestra parte. Pienso que ver esa serie nos permitirá no sólo exorcizar nuestros propios fantasmas sino observar cuán atrapado está Chile en el viejo discurso republicano-nacionalista, que le fue tan útil en el siglo XIX y ahora se convierte en una suerte de trampa mental (e incluso diplomática) para enfrentarse a los inmensos desafíos del siglo XXI.

Por otro lado, como fue en el caso de la competencia por el nombre del pisco, la serie estimulará, a no dudarlo, la producción historiográfica nacional. Uno de mis mayores orgullos como peruana y como historiadora es comprobar el alto nivel que ha alcanzado nuestra profesión. Estoy convencida de que para el 2009, año del 130 aniversario de la declaratoria de la guerra, nuestros historiadores jóvenes nos sorprenderán con muchísimos trabajos que indudablemente ofrecerán una visión mucho más completa que la de esa serie de TVN que tanto nos preocupa.
El Perú, un país que fue imperio, cabeza de virreinato y por ello es el producto de una compleja y sofisticada cultura milenaria, no necesita que le construyan escudos protectores y menos si ellos van a reforzar el viejo argumento de nuestra inferioridad cultural. Si el Perú existe, a pesar de todos los inmensos desafíos que ha debido enfrentar, entre ellos la Guerra del Pacífico, es justamente porque posee un bien que es inexpropiable porque es intangible.
La verdadera riqueza del Perú, además de su gente, sus minas, sus ríos, sus valles y sus montañas, reside en su cultura y en su diversidad. Manuel Pardo siempre se sorprendía ante "las rápidas convalecencias del Perú". Un país viejo capaz de exhibir esos procesos asombrosos que, como en el caso de la Reconstrucción Nacional, no han sido valorados en toda su magnitud. Cuando Eugenio María de Hostos llegó al Perú en 1871 se maravilló de un país tan rico como el nuestro con "una gran vitalidad social". En el Perú, de acuerdo con el patriota puertoriqueño, existían "todas las frutas de todas las zonas, todas las flores de todos los climas, todos los cereales de todos los países, las variedades más inesperadas de algunas plantas familiares, los pájaros más y menos brillantes de los trópicos y de las altiplanicies de los Andes.
Toda esa abundancia y diversidad en medio del negro, ya manumiso o ya libre, del chino, del hombre primitivo peruano, del mestizo y del europeo". Confiemos en nuestra fuerza interior, que es el producto de una identidad compleja, difícil pero extraordinaria, la que nos viene nutriendo desde hace miles de años. No demos pie para que se siga dudando de nuestras capacidades y utilicemos esta oportunidad que nos ofrece la vida para apropiarnos de la guerra, reescribiendo su historia, tal como lo hizo el comandante Toledo con la libreta azul de nuestro compatriota caído en Tacna, Durán. Esa debe ser la respuesta de la historiografía peruana a la Epopeya de TVN.

2 comentarios:

Gonzalo Verbal Stockmeyer dijo...

Este artículo da para desmenuzarlo y analizarlo punto por punto. Dice muchas cosas en poco espacio y sin mayor fundamentación.

No he leído a la autora. La conozco de nombre y supongo que es una gran historiadora. Por lo tanto, ni de lejos cuestiono su calidad intelectual.

Pero este artículo, al menos, cae en lo mismo que critica. Critica el nacionalismo chileno y se expresa en términos sumamente nacionalistas, por no decir chauvinistas. ¿Por qué lo digo? Ante todo, porque afirma la superioridad milenaria del Perú por sobre la chilena, que sería una cultura "simple".

ALEXANDER MURAZZO dijo...

te recomiendo volver a leer el artículo, no tan apasionadamente ni asumiendo un rol defensivo, (no sé a que te refieres cuando dices sin mayor fundamentación), y sinceramente no me parece un artículo ni chauvinista ni nacionalista, y menos aún de confrontación, simplemente se plantea que dada la ubicación geografica y climatológica(sin mayores desafíos) de Chile, les permitió presentar mayor homogenización poblacional y por lo tanto, resulto muchos más simple organizar un Estado-Nación, por el contrario Perú es un país multilingüe, multiétnico y policultural, tiene casi todos los ecosistemas que existen en el mundo, los grandes desafíos geográficos nos llevaron a formar sociedades mucho mas complejas que las que existieron en Chile, esa complejidad resultó ser una "traba" para nuestra modernidad.(estoy interpretando la lectura)te recomiendo, nuevamente, volver a leer.
un abrazo