lunes, 15 de octubre de 2007

EVOCANDO A GRAU


"Hubo lágrimas viriles en los ojos de los oficiales peruanos cuando nos dieron cuenta de la terrible muerte del valeroso Grau, a poco de comenzar el combate. La misma granada que voló la torre lo destrozó por completo. Créanme que yo lo siento como un amigo de toda la vida..." Latorre (almirante chileno al mando del Blanco Encalada el 8 de octubre de 1879)

"...la muerte de don Miguel Grau ha sido muy sentida en esta Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia al patriotismo y al valor de aquel notable marino". (Capitán de Navío chileno Galvarino Riveros Jefe máximo de la armada chilena)

"Consumado está el sacrificio. El Huáscar, ¡Grau!, Aguirre y toda esa bizarra tripulación del terrible monitor ¿Dónde están? ¿Qué suerte han corrido? El uno destrozado acribillado de balazos cual cadáver sangriento, yace en manos del enemigo, que con sonrisa satánica aspira las delicias de su venganza..."
"Maldición y oprobio eterno a los filibusteros del Mapocho, que así sacrifican a los más preclaros hijos del suelo americano, ante sus ruines y vergonzosas ambiciones". (Diario "El Heraldo" de La Paz, publicaba entre lágrimas y furias el 29 de octubre de 1879)

"Epocas hay que en todo un pueblo se personifica en un solo individuo: Grecia en Alejandro, Roma en Cesar, España en Carlos V, Inglaterra en Cromwell, Francia en Napoleón, América en Bolivar. Perú de 1879 no era Prado, La Puerta, ni Piérola, era Grau. Cuando el Huáscar zarpaba de algún puerto en busca de aventuras, siempre arriesgadas, aunque a veces infructuosas, todos volvían los ojos al comandante de la nave, todos le seguían con alas del corazón, todos estaban con él. Nadie ignoraba que el triunfo rayaba en lo imposible, atendida la superioridad de la escuadra chilena; pero el orgullo nacional se lisonjeaba de ver en el Huáscar un caballero andante de los mares…" Manuel González Prada “Paginas Libres: Grau”

"Miguel Grau Seminario fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores. Fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras. El héroe de Angamos siempre estuvo en la línea de afirmación de las normas morales y las tradiciones de la república. Honrado en el camarote y en la torre de mando, lo es también en el salón y en el hogar..." Jorge Basadre Grohmann, historiador peruano

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